Ingredientes de corte y legislación en productos cosméticos para mascotas

La elección de un champú de calidad a veces se transforma en una odisea. ¿Es cierto lo que nos vende el marketing de algunos productos o el principio activo que realmente lleva está en un porcentaje ínfimo en la fórmula? En el post de hoy te traemos algunos tips o consejos que pueden ayudarte a identificar, al menos, cuáles productos de cosmética canina tienen un mayor porcentaje.




Saber identificar un producto de buena calidad es primordial si queremos mantener una buena salud e higiene en el manto de nuestros perros.

Muchas veces se abusa de ingredientes baratos y de baja calidad para la fabricación de productos cosméticos tanto para humanos como para nuestras mascotas. Las fórmulas cosméticas están identificadas en el INCI o composición del producto, donde se especifica la composición de los ingredientes de un mayor a menor porcentaje. Esto quiere decir que el primer ingrediente será casi por completo el ingrediente principal del producto, mientas que los últimos estarán en un porcentaje del 1% o incluso menor.


Entonces, ¿cómo puedo identificar esa línea de “corte” en un producto cosmético?

Para realizar esta línea de porcentajes, nos basamos en la actual normativa de la AEMPS sobre los productos cosméticos, ya que el Ministerio de Ganadería, organismo español encargado de regular los productos zoosanitarios, bebe de esta normativa para crear los productos de higiene para mascotas.


Todos los ingredientes que estén por detrás de éstos que enumeramos a continuación estarán en un porcentaje menor al 1%:

Phenoxietanol

Xantham Gum

Potassium Sorbate

Sodium Benzoate

Sodium Hydroxide

EDTA

CI (colorantes)

Parfum


Pongamos un ejemplo:

Si producto de higiene para mascotas como puede ser un champú para perros se publicita como rico en aloe vera puro pero aparece detrás de estos ingredientes, los cuáles por normativa en fórmula deben estar en un porcentaje menor al 1, querrá decir que el porcentaje de aceite/gel de aloe vera que tiene el producto es ínfimo, y por tanto, estaremos pagando por algo que no tiene una calidad aceptable.


Otros ingredientes de corte que pueden ayudarnos son los que están en menor al 5%. Destacamos los siguientes:

Glycerin

Propanediol

Butylene Glycol



¿Qué debe llevar un producto cosmético para animales para que sea legal?

Aunque no lo parezca os sorprenderíais de la cantidad de cosméticos que actualmente se venden en el mercado animal que no cumplen tanto la normativa de etiquetado europeo como la de ingredientes. Desde Red DermaCanina consideramos que debe haber un renovación inmediata de los productos cosméticos para mascotas, zoosanitarios y muchos otros destinados a su salud dermatológica en cuanto a formulación, etiquetado y comercialización de estos puesto que la normativa actual es muy laxa. Quienes somos dueños de mascotas ya conocemos lo que en ocasiones ocurre con el tema de la alimentación y etiquetado estos productos (sobre todo el etiquetado de los productos secos procesado o ultraprocesados).

Desgraciadamente, en cosmética la situación no es diferente.


Lo primero que debemos de observar en un producto para saber si está legalmente etiquetado son los siguientes puntos:


1. El INCI debe aparecer según esta nomenclatura. El INCI es la Nomenclatura Internacional de los Ingredientes Cosméticos (o sus siglas en inglés International Nomenclature of Cosmetic Ingredients). En España puede aparecer descrito en el etiqueta del producto o en el envase como: composición, ingredientes o INCI.

Desconfía de los productos que aparecen escritos en castellano o en inglés. En su defecto, si el fabricante quiere añadirlo para hacerlo más entendible, debe venir especificado en los dos, es decir, tanto en nomenclatura INCI como en castellano en este caso. La composición es sumamente importante que aparezca lo más detallada posible (por temas legales y de protección de patentes no aparecerán los porcentajes de los ingredientes, pero sí se deben especificar en orden de mayor a menor porcentaje en la fórmula).


Ejemplo de un producto real mal etiquetado:

"Cera natural de abejas, aceite de oliva prensado en frío y extractos de hierbas aromáticas".

Para que esté producto estuviese legalmente correcto se deberían especificar cuáles son esas hierbas aromáticas y cuál cera de abeja se ha utilizado.

Cera de abeja: Beeswax o Cera Alba.

Aceite de oliva: olea europaea oil

Hierbas aromáticas: hay infinidad, por tanto no sabemos las que lleva el producto.


2. El PAU, es decir, la fecha de caducidad del producto. Es fácil de reconocer puesto que aparece como un tarro abierto y normalmente con un símbolo como 6M (seis meses) o 12M (doce meses). En su defecto, también puede aparecer como fecha detallada.


3. Fabricante y/o responsable legal del producto, así como lugar de fabricación: su importancia recae a la hora de realizar diagnósticos. Para un veterinario será mucho más fácil ponerse en contacto con el laboratorio si algún paciente perruno tiene algún tipo de reacción. En ocasiones, también es útil a la hora de recomendar cualquier producto: ante la duda, llamar al laboratorio o fabricante es la mejor solución.


Estos puntos son los que según la actual normativa de fabricación de cosméticos deben venir regulados. Sin embargo, como hemos repetido anteriormente, la normativa es muy laxa, y se permiten varias excepciones:


1. Es opcional que aparezcan tanto el lote del producto como el código de barras. Por propia experiencia personal, es mucho más importante la fecha de caducidad o la composición que un lote. Pero si por alguna razón hay algún lote de producción afectado no nos será posible poder identificarlo puesto que los productos no tienen este tipo de información. Un fallo garrafal en la cadena de mercado si esto se produce.

2. No se obliga al fabricante a que deba de especificar todos los ingredientes que contiene el producto ya que no está destinado a humanos. Sí, tal y como lo lees. Imagínate que quisieras comprar un producto de alimentación procesado o cosmético y sólo apareciera un ingrediente. ¿Sospechoso, verdad? Pues esto sucede en el mercado de la cosmética para animal. Hemos visto ejemplos de productos con etiquetas donde sólo aparecían tres ingredientes, y siendo honestos, por el resultado del producto, era imposible que sólo tuviera tres ingredientes en formulación.



¿Qué podemos hacer frente a estos vacíos legales?

Tener información leal y honesta nos hace realizar compras con inteligencia cosmética y ser más libres a la hora de elegir puesto que estamos más informados sobre la normativa vigente.


Nuestro consejo es que no se realicen compras de aquellos productos cosméticos que tienen el INCI escrito en castellano y que al menos no tengan los tres puntos obligatorios de por ley mencionados. Así como tampoco recomendamos la compra de productos con ingredientes los cuáles se especifican su función en la fórmula y no el ingrediente en concreto.

Por ejemplo: si nos aparece “tensioactivo aniónico” pero no nos especifica que tensioactivo es no sería un producto con una transparencia aceptable.


Los consumidores tenemos el poder de cambiar la estrategia de marketing de las empresas.

En otras palabras, si hay productos mal etiquetados y su venta disminuye las empresas comenzaran a ofrecer lo que el consumidor está demandando, es decir, un producto transparente y de mayor calidad.


Debemos tener especial cuidado con los productos de cosmética casera. Los ingredientes que tenemos en nuestra cocina son para comer, no para aplicarlos en la piel. Aunque los productos zoosanitarios tengan algunas lagunas legales, todos pasan unos controles de seguridad, puesto que el 100% se fabrican en laboratorios donde también se fabrican productos cosméticos para humanos. Sin embargo, la cosmética y/o jabones que podemos comprar en un mercadillo en la calle o el que fabricamos sin ningún tipo de control sanitario en casa, suelen estar contagiados de bacterias. Además, añadir que un persona sin formación cosmética es muy posible que esté poniendo en riesgo la salud de su mascota, y no sólo eso, sino el de toda la familia, al contaminar zonas donde debe haber alimentos con productos cosméticos (y no, frotando mucho y limpiando no se van las bacterias).


Por último, nos gustaría aconsejaros que no compréis guiados por el precio.

El más caro no significa mayor calidad y el más barato menor.


¡Feliz semana tripulación!

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