Dermatitis atópica y microbiota en caninos, ¿qué tendrá que ver?

Las alergias, tanto en humanos como en perros, se han caracterizado por tener un punto de misterio ya que no siempre se puede estipular un patrón con antelación o cuáles individuos serán proclives a padecerla.

Hoy os traemos una investigación realizada a través de diversos artículos ciéntificos, algo de historia y consejos que podemos poner en practica para conocer un poco más sobre ese mundo nano y micro que vive dentro de nosotros y de nuestros perros.




En 1920 se acuñó la palabra “atópico” en la medicina para humanos para referirse al asma y la alergia provocada por el polen. No fue hasta 1941 cuando se comenzó a utilizar el término “atópico” referido a caninos, vinculado a rinitis provocada por las alergias estacionales.


En 1930, el 56,9% de los perros que habían sido tratados por problemas dermatológicos en el Angel Memorial Hospital de Boston (EEUU) fueron diagnosticados con “eczema” en ese momento, ya que se consideraba que tenía un origen alergénico y estaba vinculado más a la alimentación que a factores medioambientales. Por ejemplo, las reacciones alérgicas de la piel eran en su mayoría atribuidas al “ezcema veraniego” el cuál se debía a la alergia provocada por la picadura de la pulga.


Pero tuvimos que esperar 30 años más para un diagnóstico descriptivo y correcto de los clásicos signos de la dermatitis atópica canina. En 1970 se identificó, clasificó y se diagnosticó como tal. Para sorpresa de algunos, resultó que tenía mucho en común con la dermatitis atópica humana y que estaba estrechamente vinculada con los mastocitos en la piel canina.




¿Qué son los mastocitos?

De una forma muy simple, podríamos decir que los mastocitos son células que pertenecen al sistema inmunitario y son las encargadas de regular y modular procesos alergénicos e inflamatorios.


La DAC (Dermatitis Atópica Canina) está en elevada prevalencia (número de casos que ocurren en un periodo de tiempo). Es decir, desde que se comenzó a realizar un diagnóstico medianamente acertado en 1970 ha ido en aumento.

La duda que se plantea la comunidad veterinaria es la siguiente:

"¿aumenta el número de casos de casos de dermatitis en general o realmente aumentan el número de casos debidamente diagnosticados como DAC?"


Los datos actuales no ayudan a resolver esta duda puesto que son escasos. En muchas ocasiones los diagnósticos no se registran, lo que provoca que los casos de DAC existentes sean apenas conocidos. En este sentido, la investigación científica animal referida a la DAC o a otros ámbitos, podría cambiar paulatinamente a mejor si se implantase un sistema público de salud y bienestar animal tanto en España como en otros países europeos: los datos sanitarios se registrarían y estarían disponibles en estadísticas con un gran aumento en la base de datos para la investigación. Sin embargo, es muy difícil abarcar un considerable número de casos si las clínicas privadas veterinarias no disponen de registro como sucede en algunos casos o directamente no comparten el historial de sus pacientes.


En un estudio llevado a cabo en Reino Unido por veterinarios en prácticas en 2006, la DAC fue diagnosticada en un 4,8% de 559 perros con problemas de piel. Sin embargo, en el estudio el diagnóstico es, en ocasiones, incompleto (por ejemplo, alergias en general, otitis, etc.) o directamente no se determina.


Otro estudio realizado entre 2002 y 2003 en el mismo país, esclareció que el 85-90% de los perros eran sensibles al polvo doméstico y/o ácaros que suelen encontrarse en prendas de tela (por ejemplo, sábanas, mantas).


Este aumento en casos en caninos ha sido similiar al aumento de casos de dermatitis atópica que se han registrado en humanos, sobre todo en niños a raíz de la segunda guerra mundial.




¿Qué puede estar generando este aumento de casos de DAC correlativos en humanos y perros?

Los factores que se consideran que pueden ser los principales son los siguientes:


1) Aumento de la carga alergénica y de los niveles de contaminación a los que estamos expuestos.

2) Reducción de la carga microbiana y una menor exposición a infecciones durante una edad temprana.

3) Aumento de la vida en los entornos urbanos.

4) Cambios en los hábitos alimenticios.


Aunque es curioso que la dermatitis atópica aparezca en núcleos familiares donde tanto los humanos como los perros suelen padecerla, la genética no es el único factor que puede implicar su aparición. Además, recientes estudios en el campo de la epigenética sugiere que nuestra configuración genética, lejos de dictaminar nuestro destino, meramente provee un modelo para la predisposición de nuestros fenotipos, los cuáles están altamente influenciados por nuestro entorno, especialmente nuestros hábitos alimenticios.


Es decir, nuestra genética no dictamina al 100% problemas de salud futuros. Sino que ciertos genes pueden ser “activados” o “desactivados” dependiendo de nuestro estilo de vida, en los cuáles influirán qué comemos, dónde y cómo vivimos. Sin embargo, sí que conocemos que de entre los factores que se han destacado anteriormente la alimentación es una de las principales para activar o desactivar nuestra predisposición genética.


Dieta, microbiota y dermatitis atópica.

Las sensibilidades dietéticas (alergias alimentarias, alimentos que provocan reacciones adversas, etc.) han estado en el diagnóstico diferencial durante mucho tiempo del prurito canino. Sin embargo, la alimentación también debe contemplarse como un importante factor epigenético en la determinación de salud óptima, la cuál incluye una piel sana y un sistema inmune. Una forma en la cuál la dieta puede alterar la expresión genética es vía sus efectos en la flora gastrointestinal o microbiota.



Pero, ¿qué es la microbiota?


La microbiota gastrointestinal es la colección de microbios que residen en el tracto gastrointestinal y representa un gran recurso de antígenos ajenos en nuestro organismo.

Su complejidad e importancia ha sido infravalorada por la cultura médica tradicional. Pero recientemente la medicina molecular filogénico y estudios metagenómicos han revelado que una alta diversidad microbiana establece una buena salud gatrointestinal y en nuestro sistema inmune, tanto para perros como para humanos.


La microbiota residente es importante para mantener una estructura e integridad funcional en el intestino y en la regulación del sistema inmunológico. Nos ayuda a protegernos frente a enteropatógenos y nos aporta beneficios nutricionales. La disbiosis (disrupción de la microbiota) puede tener unas consecuencias mayores en la salud, no sólo a nivel gastrointestinal sino en otros órganos.


Los mecanismos de la microbiota intestinal y sus efectos son aún desconocidos para ambas especies pero lo que los estudios e investigaciones están demostrando es que hay una relación directa entre la microflora intestinal y la dermatitis atópica, especialmente en casos de inflamación en la dermis, erupciones, formación de neuropéptidos, el metabolismo, exceso de grasa y lípidos en sangre. A su vez, en los últimos estudios dedicados a la microbiota en niños y en adultos humanos se ha observado que en sujetos con dermatitis atópica y en sujetos sanos, tenían niveles y composiciones de micriobiota diferentes. Además, se ha demostrado que el uso continuado y sistemático de ciertos antibióticos provoca un mayor riesgo de padecer dermatitis atópica, muy posiblemente ligado a los efectos que pueden provocar ciertos antibióticos en la microflora intestinal.



¿Cómo puedo mejorar la microbiota de mi perro con o sin dermatitis atópica?

Los siguientes consejos son extraídos y traducidos del estudio publicado en la “Veterinary Medicine and Science”, publicado por John Wiley y Sons Ltd. (2016), tomo 2, pp. 95–105.

En este estudio centrado en la dermatitis atópica y su relación con la microbiota intestinal se remarcan estos cinco consejos:


1) Evitar ciertos tipos de alimentos.

Los perros, aunque no son carnívoros estrictos, se han alimentado durante millones de años de proteína animal: carne y pescado. Solamente han estado expuestos a comida comercial durante los últimos 100 años, aproximadamente. Sin embargo, investigadores suecos confirmaron mediante un estudio que una alimentación que mejore la microbiota tiene múltiples beneficios. Tomaron como sujeto a hembras lactantes, las cuáles fueron alimentadas con comida no comercial. El resultado fue muy positivo ya que los descendientes redujeron notablemente el riesgo de padecer dermatitis atópica (lo que esclareció la teoría de que en el epigenoma puede estar la clave para una mejoría en la dermis de nuestros perros).

Los granos de cereal (especialmente las que pertenecen a las poáceas y gramíneas) no han formado parte de la dieta de los caninos y aún figuran como ingrediente principal en la alimentación comercial de nuestros perros. La mayoría de los cereales, incluidos el trigo, el centeno y la cebada, contienen gluten o proteínas tóxicas y un alto nivel de carbohidratos.


2) Incluir probióticos en la dieta, optimizar una ingesta sana y no abusar de antibióticos.

Los perros con una flora intestinal más “estable” reducen el riesgo de padecer dermatitis atópica. En el artículo nombrado anteriormente, se nombra la bacteria Lactobacillus rhamnosus, para uso y mejoría de la microbiota tanto en humanos como en canes.

En el nuevo podcast que publicaremos con Neus Candela hablaremos en un apartado sobre suplementos y complementos para la dieta de nuestro peludo, junto con los probioticos.


3) Minimizar el estrés

Desde hace 80 años tenemos constancia de que el estrés afecta a nuestro organismo, no sólo empeorando nuestra calidad de vida sino también la salud de nuestros órganos internos. A través de diversos estudios, se ha comprobado que los estados emocionales afectan a la microflora incrementando la impermeabilidad intestinal y contribuyendo a una inflamación sistemática.


4) Si se considera, realizar un trasnsplante de microbiota fecal

Este tema es interesante a la vez que extenso, por lo que lo dejaremos para la segunda parte de este post de blog.



Espero que os haya gustado el post de blog. Detrás de éste, hay cuatro semanas de trabajo, mucha traducción, investigación y esfuerzo personal. Si quieres ayudarnos en la divulgación científica en el ámbito animal, puedes compartir, dejarnos un corazón y/o suscribirte al blog o al podcast (https://www.ivoox.com/podcast-dog-us_sq_f1659117_1.html) disponible para Ivoox, Spotify y Apple podcast.


¡Hasta el próximo miércoles, tripulación!


Adjunto bibliografía por si se desea consultar:

NCBI https://www.ncbi.nlm.nih.gov/


Quigley E.M.M. & Queira R. (2006) "Small intestinal bacterial overgrowth: roles of antibiotics, prebiotics, and probiotics". Gastroenterology 130, S78–S90.


Reddy T.E., Pauli F., Sprouse R.O., Neff N.F., Newberry K.M., Garabedian M.J., et al. (2009) "Genomic determination of the glucocorticoid response reveals unexpected mechanisms of gene regulation". Genome Research 19, 2163–2171.


Nimmo Wilkie J.S., Yager J. & Wilkie B.N. (1991) "Abnormal cutaneous response to mitogens and a contact allergen in dogs with atopic dermatitis". Veterinary Immunology and Immunopathology 28, 97–106.


Marsella R., Santoro D. & Ahrens K. (2012) "Early exposure to probiotics in a canine model of atopic dermatitis has long-term clinical and immunological effects". Veterinary Immunology and Immunopathology

146, 185–189.


Depauw S., Bosch G., Hesta M., Whitehouse-Tedd K., Hendriks W.H., Kaandorp J., et al. (2012) "Fermentation of animal components in strict carnivores: a comparative study with cheetah fecal inoculum". Journal of Animal Science 90, 2540–2548.


Batt R. (2000) "Update on the non-invasive monitoring of intestinal disease in dogs and cats". Revue Medecine Veterinaire 151, 559–563. (La revista es francesa pero los artículos están en inglés)


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